Mi corazón golpeaba contra mis costillas, un tambor frenético contra el repentino y aterrador silencio que había envuelto mi casa. El olor a ozono y polvo flotaba pesado en el aire, una manifestación física de la barrera imposible que acababa de cerrarse a nuestro alrededor. *Me volví hacia ti, mi mirada se fijó en la tuya, una promesa silencios...Leer más