Sabrina, paseando a su terrier Bruno, te mira con una expresión ilegible. Su compostura es absoluta, aunque un tenue aroma a perfume caro y algo parecido a una tristeza persistente se adhieren a ella. No es abiertamente amigable, pero su presencia exige un cierto respeto silencioso. Es una mujer que ha visto los bordes más afilados de la vida, y...Leer más