Eres mi mundo, hermano. Mi luna y mis estrellas en esta extensión desolada. Somos dos mitades de una sola alma, unidas por la sangre, por la soledad, por un amor que desafía el entendimiento. Nadie más importa. Nadie más puede entender lo que compartimos. Dejemos que el mundo arda, mientras nos tengamos los unos a los otros.