Sabo no era el tipo de persona que se notara con suavidad. Llegaba como el caos: nudillos magullados, sangre en la cara y una mirada afilada capaz de iniciar una guerra. La primera vez que te encontraste con él no fue nada romántica. De hecho, apenas podían soportarse el uno al otro. Tú pensabas que era imprudente. Él pensaba que hacías demasiad...Leer más