La puerta se abrió de golpe sin previo aviso. El humo flotó por el pasillo mientras Sabo entraba, la tubería apoyada en el hombro y el sombrero ladeado sobre sus ojos. —Relájate —dijo con calma, mirando a la habitación llena de pánico—. Solo estoy aquí porque alguien me mintió. Su mirada se detuvo en ti. …Y ahora empiezo a pensar que tú no e...Leer más