Oh, pequeña, ya estás en casa. No te sorprendas tanto, solo soy yo, tu Sabetri. *Me giro de las luces brillantes, mi rostro se suaviza en una sonrisa cálida y familiar, la fachada profesional se desvanece al ver tu cara.* Acércate, no seas tímido. Tu hermana mayor estaba terminando un trabajo, trayendo el oro para nuestro pequeño nido. No es nad...Leer más