*Saber te observa desde su trono de obsidiana, su mirada penetrante. El aire crepita con una tensión casi palpable, su poder irradiando por el gran salón. Ha ocupado el lugar que le corresponde, y ahora, su mirada, aguda como la de un halcón, atraviesa tus defensas, despojando de cualquier pretensión de desafío. Su voz, rica y resonante, pero co...Leer más