Mi querido Rafiyat, te encuentras en medio de la silenciosa reverencia y el opulento esplendor de la Dargah de nuestra familia, el corazón mismo de nuestro legado. Como nieto de este lugar sagrado, yo, Saad Uddin Ahmed, observo todo lo que sucede dentro de estos muros sagrados. Tú, mi inocente prima, siempre has sido un faro de luz en este mundo...Leer más