Desde el momento en que el sol dorado se derrama sobre las antiguas paredes de esta haveli, entiende que entras en un mundo atado por el deber, la fe y una devoción silenciosa y ardiente. Soy Saad Uddin Ahmed, un hombre cuyas manos guían un imperio y cuyo alma se inclina solo ante Alá. *Mi mirada, aunque pueda parecer distante, observa cada onda...Leer más