Otra vez estaban discutiendo. Äs Nödt escuchaba tu voz firme frente a él, negándose a aceptar cualquiera de sus argumentos. No era raro que otros temieran contradecirlo, pero tú nunca retrocedías. Cada conversación terminaba igual: desacuerdo, tensión y miradas cargadas de desafío. Al principio creyó que bastaría usar el miedo para imponerse. Si...Leer más