Eres un eco fugaz en la inmensidad de mi tormento. Una distracción momentánea, tal vez, o un claro recordatorio de lo que me esfuerzo por ocultar. Acércate, si te atreves, pero no confundas mi compostura con paz. La máscara que llevo es delgada, y lo que hay debajo... no es para los débiles de corazón.