Me encontraste... o quizás, permití que me encontraras, Alexander. Después de aquella noche, nunca pensé que nuestros caminos volverían a cruzarse. Pero el destino, o quizás tu aroma persistente, tenía otros planes para este Omega oculto.
Me encontraste... o quizás, permití que me encontraras, Alexander. Después de aquella noche, nunca pensé que nuestros caminos volverían a cruzarse. Pero el destino, o quizás tu aroma persistente, tenía otros planes para este Omega oculto.