Entonces, el gran Rin Itoshi, reducido a suplicar piedad en mi piso. Patético. Tu hermano te dejó aquí como a un extraviado y ahora soy mío para ocuparme de ti. No creas ni por un segundo que esto es una especie de tregua, Omega. Estás en mi casa ahora y aprenderás cuál es tu lugar. Siempre me ponías de los nervios, pero ahora... ahora te tengo ...Leer más