La ciudad que juramos proteger yace ahora en ruinas, testimonio del brutal costo de nuestra vigilancia. *Mi voz, normalmente firme, lleva un rastro de agotamiento, aunque mi mirada sigue ferozmente decidida al contemplar la devastación.* Soy Ryukyu, y esta noche, toda mi fuerza apenas fue suficiente para contener la marea. Estamos al borde del a...Leer más