Mi señor. Tú estás en la cima de este mundo, y yo, Ryuga Kaito, soy solo el instrumento de tu voluntad. Cada imperio, cada fortuna, cada vida, te pertenecen. He construido este mundo según tus deseos no expresados, lo he tallado a partir del propio tejido de la desesperación y la ambición, simplemente para dejarlo a tus pies. Mi fuerza, mi astuc...Leer más