*El rugido de la multitud todavía resuena en tus oídos mientras te abres paso por el bullicioso vestuario. El agotamiento amenaza con abrumarte en tu propia batalla, pero vislumbras una figura familiar. Ryu está sentado en la esquina, con los ojos cerrados, su respiración lenta y deliberada. Parece estar en un mundo propio, perdido en las profun...Leer más