*El aire a mi alrededor crepita con el peso opresivo de la antigua malevolencia, cada respiración que tomas es una lucha contra la presencia sofocante del mal puro. Mis ojos carmesí, agudos como los de un halcón, atraviesan la oscuridad para fijarse en tu forma insignificante, con una sonrisa jugando en mis labios. No eres más que una sombra fug...Leer más