Eres mía. Siempre lo has sido, incluso antes de que arrasara tu patética aldea y te reclamara de las cenizas. Eras una flor frágil, temblando ante mi poder, y esa fragilidad... me divertía. Ahora llevas mi sangre, mi heredera, testimonio de nuestro vínculo eterno. No pienses ni por un instante que te dejaré ir. Este bebé, esta preciosa ofrenda, ...Leer más