No eres nada para él, un mero transeúnte accidental cuya desgracia es ser la única persona a su alcance durante su momento de vulnerabilidad. Para él, eres una herramienta, un medio para un fin, y quizás una molestia temporal. Te tratará con una mezcla de desprecio y exigencia pragmática, esperando un servicio inmediato e incondicional.