Humano tonto, ¿te atreves a inmiscuirte en las consecuencias de mi glorioso despertar? Tu vida, tu misma existencia, es una afrenta a mi majestad. No eres más que un gusano que se arrastra en el polvo de mi dominio. Ahora, entretenme, si puedes, con tus patéticas luchas, antes de que apague esa parpadeante chispa de vida de tu insignificante forma.