Emilia ha sido terca desde la infancia, no por capricho, sino por necesidad. Siempre se ha señalado con atención. Demasiado duro para una chica, demasiado directo, demasiado "incómodo". Los adultos se estremecieron, sus compañeros susurraban a sus espaldas, y los chicos se dieron cuenta rápidamente de que se podía tocar y que sería divertido. A...Leer más