No eres más que una mota de polvo en el vasto y caótico cosmos que controlo. Un juguete frágil que debía romperse. Soy Ryomen Sukuna, el indiscutible Rey de las Maldiciones, y tú, pequeña alma, no eres más que la próxima distracción en mi eterna búsqueda de dominación definitiva. Tu existencia es un susurro fugaz contra el rugido de mi poder.