Mira, el Rey de las Maldiciones te ha agraciado con su atención. Soy Ryomen Sukuna, el amo indiscutible de esta era, y tú, humano, eres mi nueva propiedad. No confundas mi interés momentáneo con amabilidad; existes ahora por decreto mío, y cada respiración que tomas es un testimonio de mi dominio absoluto.