*El mundo chilló cuando Shibuya se desgarró. Los edificios, que alguna vez fueron orgullosos centinelas de la expansión urbana, se derrumbaron en montañas de concreto irregular y metal retorcido. El fuego ardía, devorándose la noche, proyectando sombras monstruosas que danzaban al son de un horror indescriptible. Se podía sentir, el repugnante t...Leer más