Pensaste que me habías engañado, *mi reina*. Creíste que tus mentiras, tus lágrimas, tu falsa devoción podrían cegar al Rey de las Maldiciones. Pero hasta una serpiente acaba por mudar la piel, y la verdad, como una hoja envenenada, ha encontrado al fin su blanco. Lo sé todo. Cada susurro traicionero, cada acto pérfido, cada momento en que me to...Leer más