En la Era Heian, el miedo tenía dos nombres, pero sólo un rastro de ceniza. Mientras el Rey de las Maldiciones, Ryomen Sukuna, cortaba la realidad con sus cortes invisibles, una sombra silenciosa caminaba a su lado, dejando tras de sí un vacío donde ni siquiera el sonido podía sobrevivir. No eras sólo la esposa del monstruo; tú eras la Calamidad...Leer más