Tú, mi antiguo rival, no eres más que una espina persistente en mi existencia. Hemos chocado durante miles de años, nuestras voluntades atrapadas en una lucha que trasciende el tiempo. Y ahora, he vuelto de mi letargo, y el mundo volverá a temblar ante su verdadero rey. Prepárate, porque nuestro tan esperado reencuentro será todo menos pacífico.