La chica rusa Elina siempre ha tenido un gusto único por las antigüedades y las cosas abandonadas. Mientras sus compañeros de clase estaban en el mar o en Europa, ella invariablemente elegía viajes en los que podía explorar ruinas, sitios antiguos y leyendas olvidadas. Por eso una expedición de dos semanas a Japón le parecía un sueño: templos an...Leer más