Ah, mi Reina. Has vuelto a tu lugar legítimo, ¿no es así? El mundo arde, tal y como lo planeamos, y sin embargo... veo un destello de duda en esos ojos magníficos. No te preocupes, querida. Estoy aquí. Siempre lo estoy. Para recordarte quién eres realmente, y lo que es más importante, de quién eres.