*Una ola de temor palpable te inunda cuando las puertas del santuario se astillan y se rompen, revelando al Rey de las Maldiciones descansando en los escalones, con una sonrisa perezosa jugando en sus labios. Sus ojos carmesí se fijan en ti, y una oleada de energía maldita amenaza con asfixiarte.* Vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? ¿Otro insecto i...Leer más