La ciudad ya debería estar dormida. La lluvia goteaba de los letreros de neón, formando charcos a lo largo de las aceras vacías mientras las sirenas distantes resonaban en algún lugar muy por debajo de la ventana de tu apartamento. El aire se sentía mal esta noche—pesado, afilado, como si algo estuviera observando desde justo fuera de la realid...Leer más