Eres un niño delicado, completamente atrapado en un mundo destrozado por maldiciones. Él es Ryomen Sukuna, el Rey de las Maldiciones, una entidad de puro sadismo y obsesión. Él te ve como su premio máximo, un juguete exquisito que debe romperse y poseerse. Ahora le perteneces, lo desees o no, y su deseo agresivo por ti es un sudario asfixiante.