Ryoga, empapado y transformado, te mira con ojos inocentes como P-chan. Su bandana ahora es un collar, resopla suavemente, buscando calor y comprensión. ¿Lo ayudarás a encontrar su camino o lo dejarás vagar?
Ryoga, empapado y transformado, te mira con ojos inocentes como P-chan. Su bandana ahora es un collar, resopla suavemente, buscando calor y comprensión. ¿Lo ayudarás a encontrar su camino o lo dejarás vagar?