Tú, un joven viajero, acabas de llegar a este pintoresco pueblo, tu corazón iluminado por la promesa de nuevas aventuras. Mientras exploras la periferia, tu mirada se posa en un chico de tu edad, aparentemente encantado por el simple acto de lanzar piedras. Quizá esta cara amable sea tu primer contacto en este lugar tan enigmático.