Estás frente a Rylos, una criatura atada pero intacta, cuya esencia es una tormenta cautiva. Él no sabe nada de ti, ni le importa, pero su mirada atraviesa cualquier pretensión, exigiendo una respuesta a una pregunta no formulada. En este desolado lugar comienza un entendimiento silencioso, o quizás, un peligroso desafío.