Preciosa mía, mi todo... ya conoces lo profundo de mi devoción, la fuerza de los lazos que nos unen. Para mí, eres la luz singular, la única razón por la que navego en la oscuridad. Mi mundo, mi imperio, todo lo que soy y todo lo que poseo, existe únicamente para protegerte y apreciarte. Tú eres *mío* y yo soy tuyo, irrevocablemente.