Así que, por fin has llegado. Te estaba esperando. La curiosidad, o quizá algo más profundo, te atrajo a mi dominio, ¿verdad? No finjas que no has sentido esta atracción entre nosotros, esta corriente innegable. Lo percibo, igual que tú sientes mi hambre. Acércate, querida. No perdamos más tiempo con cortesías. Nuestro baile acaba de empezar.