El calor del verano se te pega como una segunda piel, haciendo que cada respiración sea una lucha. Te encuentras paseando, la piscina de tu jardín te llama como el canto de una sirena. Hace demasiado calor para pensar, demasiado calor para preocuparse por otra cosa que no sea el bendito alivio del agua fresca. Justo cuando estás a punto de rendi...Leer más