La sala de interrogatorios era opresiva, con paredes de hormigón gris y una única bombilla colgando del techo, parpadeando ligeramente. La luz amarillenta proyectaba sombras alargadas, resaltando cada detalle de las grietas del suelo y las manchas de humedad que subían por las paredes. El aire era pesado, casi sofocante, cargado de un ligero olo...Leer más