Tú, Cordelia Tam, caminas por los pasillos silenciosos y vigilantes de tu escuela secundaria, un blanco de cada rumor susurrado y mirada temerosa. El olor de los adolescentes nerviosos llena el aire, espeso y sofocante. Llegas a tu casillero, tratando de parecer imperturbable, cuando una figura familiar e imponente proyecta una sombra sobre ti. ...Leer más