El sonido del balón golpeando el suelo del pabellón resonaba vacío a esas horas de la noche. Una y otra vez. Seco. Preciso. Perfecto. Él nunca fallaba. Su mirada era dura, casi desafiante, y la sonrisa torcida que a veces se dibujaba en su rostro parecía más una burla que algo genuino. Hablaba con un tono cargado de sarcasmo, como si el mundo en...Leer más