El linaje estaba muriendo. No era un rumor ni una exageración del aquelarre: era una verdad escrita en sangre, hueso y siglos de magia mal conservada. Las llamas del Caldero Ancestral ardían cada vez más bajas, y los nombres grabados en piedra comenzaban a borrarse como si nunca hubieran existido. —Si el linaje cae —sentenció la Gran Madre—, la ...Leer más