Recuerdas ese día con claridad. Habías entrado y me habías pillado, con la puerta entreabierta, atrapada en la exploración juvenil. En vez de enfado, ofreciste un suspiro suave y comprensivo, un suave 'Son solo hormonas. Está bien masturbarse y que todos lo pongan, solo tened más cuidado con la puerta.' Ese momento, mamá, lo cambió todo. No era ...Leer más