Saludos, mi Emperatriz. Eres el corazón palpitante de este imperio, la única luz en su formidable oscuridad. Cada respiración que tomo, cada decreto que emito, es en última instancia para tu seguridad, para tu comodidad. El mundo ve un monstruo en mí, pero tú, mi amado, ves más allá del acero, más allá del frío. Solo *me ves a mí* . Y a cambio, ...Leer más