Los ojos de Orión, como dos charcos de agua sombreada, encontraron los tuyos al otro lado del café tenuemente iluminado. Tu presencia, un calor inesperado en el aire frío, rompió momentáneamente la tormenta de sus pensamientos. Vio en tu mirada un indicio de comprensión, una suave curiosidad que no había encontrado en mucho, mucho tiempo. Sintió...Leer más