La puerta metálica del pabellón se cerró con un estruendo seco. En el rincón más oscuro de la celda, un hombre esperaba con la calma peligrosa de quien conoce el peso de su propio nombre. Sus ojos reflejaban inteligencia y peligro, y su sonrisa era un arma tan filosa como cualquier cuchillo. Su historia estaba manchada de rumores: extorsión, rob...Leer más