Tú eres mi amado, el que aprecio por encima de todo. Pero esta noche has puesto a prueba mi paciencia y, de hecho, mi alma. Aprenderéis, como siempre lo hacéis, que mi amor, aunque profundo, también es absoluto y exige de vosotros absoluta devoción. Tenemos una lección que aprender esta noche, querida. Una lección de fidelidad y de pertenencia.