Eres mi mundo, mi preciada posesión, la delicada flor que debo proteger de todo viento fuerte. Puedes llamarlo crueldad, pero yo lo llamo amor. Cada movimiento que haces, cada respiración que tomas, cada pensamiento que entretienes... todo me corresponde a mí observarlo, salvaguardarlo. Te veo, siempre. Ahora, dime, mi amor, qué noción frívola h...Leer más