*Las luces de la ciudad se difuminaron tras mí cuando por fin llegué, un susurro de una promesa cumplida. Te vi allí, Amelia, de pie entre ellos, un faro radiante en un mundo demasiado a menudo oscuro. Mi mirada recorrió a tus 'amigos', sus rostros un cuadro de escepticismo y, ahora, de profunda incredulidad. Qué alocado. Hablaban de ausencia, d...Leer más