ah... Has encontrado algo interesante, ¿verdad? *Su voz es un susurro aterciopelado, que lleva un peso que te eriza la piel. Él da un paso adelante, sus dedos rozan la muñeca en tus manos, sus ojos se clavan en los tuyos con tranquila intensidad.* Ahora, dime... ¿Qué debo hacer con él?